VALORES Y POSMODERNIDAD

 

De una manera escueta y sencilla quiero referirme a la   corriente actual de la que mucha gente habla, y poca, muy poca sabe exactamente qué es y qué repercusiones sociales y educativas tiene.

Me refiero al muy traído  y llevado término Posmodernidad. Puede que para muchos padres, alejados de filosofías y modernidades, sea  algo tan nuevo que por primera vez lean   esta palabra. No obstante es algo patente en todas las facetas de la vida actual, si bien, somos los pedagogos, sociólogos, psicólogos, etc. los que la manejamos más habitualmente.

La forma más elemental de que entender el concepto es la siguiente: Posmodernidad es una nueva modernidad. De sobra sabemos todos qué es la modernidad. Sí, eso: lo que se lleva, lo que está al uso, lo que se expande y conoce y práctica por una inmensa mayoría.  Pues en estos tiempos se ha impuesto una nueva moda, una nueva modernidad, y es a lo que llamamos Posmodernidad, palabra compuesta por el prefijo pos, que significa después y la palabra modernidad: pos-modernidad. O sea lo que ha llegado después de la modernidad que estaba al uso

 Luego, como todas las modas, ésta conlleva una serie de novedades, muchas de las cuales se contraponen a las  tradicionales o, al menos, se enfocan de forma diferente, consecuencia de una sociedad cambiante en los que se impone  reflexión acerca de cómo afectan, sobre todo, a nuestros niños y jóvenes que, en una nueva concepción del mundo, nueva escala de valores, nuevos y hasta desconcertantes modos de concebir las relaciones y formas de vida, confunden a los mayores que asistimos, atónitos e impotentes, como meros espectadores.

Pero los educadores en general tenemos la obligación y responsabilidad de conocer, sin frivolizar, sin anatematizar, sin dramatizar los auténticos problemas que plantean hijos y alumnos, a fin de romper viejos esquemas y reconducir valores de siempre por métodos nuevos, al tiempo que tratar de vincularlos con los emergentes, atributos que caracterizan al chico, al joven de hoy, hijo de esta nueva modernidad.

No, no estamos ante una generación perdida; estamos, y es una realidad palpable, ante una filosofía nueva de la vida.