EL PODER DE LOS ALUMNOS

Fundamental para la sociedad  es que el maestro, más que nunca,  pueda trabajar con dignidad, puesto que el reto que le marcan los actuales objetivos son bastantes revolucionarios, comparados con el "stop" de años ha en los que  la razón de existir del magisterio casi estaba justificada con la enseñanza de la lectura, la escritura y las cuatro reglas. La enseñanza hoy pasa por una constante renovación, una diaria puesta al día que imprime una dinámica mucho más activa y participativa en las aulas.

Pero esta trascendente e imprescindible labor sólo puede hacerla el maestro  en total colaboración con la sociedad que, en definitiva, va a ser  la receptora del bien o el mal que emane de nuestras escuelas. Y el sector más cercano a la escuela lo constituyen los padres. Ellos deberían ser los aliados fieles que jamás rompieran el pacto de colaboración y apoyo a la misma, sin que para nada esto vaya en detrimento de sus legítimos derechos, que como padres los tienen, pero que, a veces -¡muchas veces!- no los usan, o los usan mal.

De ahí, y  puesto que se ha pasado de los derechos de los niños al poder de los niños, cunde  la idea generalizada de que al maestro se le puede  denunciar hasta por enseñar urbanidad, puesto que los poderosos alumnos pueden sentirse ofendidos al considerar que el maestro los está llamando mal educados.

Me da pena el magisterio tan desmoralizado, tan impotente y desprotegido en sus derechos, porque, ¿cómo se puede educar ante el demoledor panorama de alumnos, mayores o menores de cuyas bocas no se cae la palabra denuncia? ¿Dónde vamos con un magisterio sin autoridad, sin recursos, sin el justo respaldo que precisa para ejercer con la dignidad y respeto que se le debe?

Reivindiquemos todos, tanto a padres como a Administración medidas que sitúen al maestro en el lugar que le corresponde, y que no es otro que el  de poder ejercer su magisterio desde una  ilusionada vocación. De lo contrario pediría al magisterio se tornara también poderoso: armas no le faltan y, mejor, de igual a igual.