EL VERDADERO DEBATE
Un grupo de amigos, con cariño pero en tono provocador, me pedían que opinara sobre la actualidad de los acontecimientos educativos. Por supuesto no me niego a ello pero en la seguridad de que mi opinión poco o nada importa a los gigantes políticos de un signo o de otro. Para empezar y casi terminar tengo que confesar, y así evitar posibles malos entendidos, que ni un solo instante de mi vida ha transcurrido, transcurre sin que la presencia de los niños, de sus problemas, de su educación y aprendizaje me hayan sido ajenos. Ellos, de forma imparable, me han movido a la creatividad, a la búsqueda de métodos y estrategias de acuerdo siempre con sus intereses. Ni un solo instante ha transcurrido en mi vida sin rebelarme ante el inmovilismo, pasividad, ignorancia e incluso indiferencia de gran parte de todos los sectores implicados en la educación.
Y dicho esto mi opinión sobre lo que está pasando es muy sencilla: Como espectadora asisto, con gran pesar, a luchas entre políticos que usan tema de tal trascendencia como arma arrojadiza. Nada que ver con los auténticos problemas que tan gravemente están afectando a profesores y alumnos. Porque notorios son algunos de los que quiero apuntar. ¿Quién protesta porque un niño de seis, siete años, sin apenas saber leer, sin comprender tenga que soportar el peso de un montón de libros de texto caros e inútiles? ¿Quién levanta una mano para que los maestros recuperen autoridad, ilusión, libertad? ¿Cómo es posible que niños de tres años no tengan cuidadoras cualificadas que los atiendan más allá de las competencias educativas del maestro? ¿Acaso le interesa a alguien la calidad, la verdadera calidad que se imparte en los Centros? Métodos, estrategias, recursos, horarios, etc. temas que deberían estar presentes en todos y para todo. Temas objeto de reflexión serena y consensuada que tendrían que pasar por leyes que descendieran a la base, a la raíz de lo cotidiano, leyes que, lejos de manipulaciones políticas, se dicten con la participación, ante todo, de quienes por vocación y estudio son los principales gestores de la educación: maestros y profesores.