LECTURA COMPRENSIVA Y APRENDIZAJE
Muchas veces, tanto en artículos como en libros, he insistido en algo altamente sabido: Las primeras experiencias de la vida son definitivas para la formación de hábitos, valores y actitudes. Así, las vivencias que experimentan los niños en estos años primeros de acceso a la lectura y respecto al lenguaje y al libro, incidirán de manera definitiva en su formación como futuros lectores.
No obstante, hay que tener claro, y ser muy conscientes de ello, que la lectura no consiste solamente en saber qué dice en determinado texto sino, ante todo, el libro debe convertirse para el niño en el gran placer de descubrir el contenido, el valor de las palabras, las respuestas a sus muchas interrogantes, el libro, aún sin que el niño sepa leer, debe ser evocador de belleza y desencadenante de un gran deseo: Saber qué dicen sus páginas.
Alto sabido es la frecuente queja de profesores, en general, cuando promociones nuevas de alumnos les crean serios problemas de aprendizaje. No saben leer –se repite constantemente a todos los niveles- . No comprenden nada de lo que leen, etc.
Efectivamente es así: Son muchos los alumnos que leen pero son incapaces de contar, resumir lo leído, interrelacionarlo con la realidad o plantear cuestiones sugeridas, etc. Y desde esta realidad el aprendizaje es una meta imposible de alcanzar, dado que la comprensión, la síntesis, la interiorización e incluso la memorización son cuestiones indispensables para asimilar textos.
Tradicionalmente, la comprensión lectora ha estado basada en el desarrollo de habilidades o transferencia de informaciones, y el dominio de estas habilidades era contemplado como sinónimo de comprensión.
A diferencia del enfoque tradicional la nueva concepción de la lectura destaca el papel del lector en la comprensión. Es decir. el lector "crea" el sentido del texto, a partir del texto mismo, de sus propios conocimientos sobre su contenido y de sus propósitos para leerlo. Es decir, las teorías del constructivismo y del relativismo moderno, nos llevan a concluir, que la comprensión de un mismo texto, puede tener diferente interpretación, dada la trayectoria personal del lector, algo que no debe ignorar el maestro.