LA LECTURA VALOR DE SIEMPRE ISABEL AGÜERA
Son días estos en los que se habla mucho de libros, de lectura, días que me hacen reflexionar y recordar años de mi infancia en los que los mayores, alrededor de la mesa camilla, en los inviernos, o en la puertas de las casa, en los veranos, nos leían o contaban cuentos que nos embelesaban, tanto por su contenido como por la relajada narración que era pródiga en descripciones, diálogos, comentarios y que se presentaba a la motivación, ante todo, por los libros.. Hoy día no hay tiempo para compartir con los pequeños la magia de la lectura y en una dejación de responsabilidades los padres esperan que esta labor sea práctica exclusiva de la escuela. No obstante, la lectura es un valor que debe rebasar el ámbito escolar porque no se trata, simplemente, de un proceso más de aprendizaje, si no sobre todo porque mediante su dominio se adquirirán destrezas, actitudes, competencias que les van a resultar imprescindibles en la vida cotidiana y en su integración con grandes posibilidades en la sociedad. De ahí que la familia, los padres deben adquirir conciencia de la definitiva influencia que sus hábitos lectores, por un lado, y la colaboración, por otro, pueden ser determinantes en el valor que para los pequeños represente la práctica lectora.
Huir de la lectura es huir del argumento de la razón, de la claridad, de la capacidad, de opinión y crítica. Es, en último término, abdicar de la libertad. Fomentemos, pues la lectura en los niños, si deseamos ciudadanos preparados para ser germen de transformación social, pero impliquémonos todos en la tarea de fomentar imaginación, curiosidad, interés por los libros, sin olvidar que el verbo leer no admite imperativos y que la lectura compartida refuerza las capacidades imaginativas del niño y lo hace abrir su mente a múltiples posibilidades, todas de cara a su presente pero, ante todo, de cara a su futuro. Todo niño es un sueño. No lo olvidemos y trabajemos para que sea feliz ya que sus
débiles raíces precisan esta savia para lograr un despertar ilusionado. Los libros, la lectura, no lo olvidemos, son herramientas necesarias.