URBI ET ORBI

 Ella era  una joven analfabeta, cargada de amor por un soldado ausente. Yo, una niña repipi en el arte de leer y escribir. Y mis  precocidades le servían de herramienta para transmitir sus apasionados sentimientos. Ponle –me decía- muchas cruces y muchos ceros; llena toda la hoja, y que no te tuerzas, y que los hagas bien. No, no puedes saber qué significan; eres una niña. Hoy creo haber cumplido años para  entenderlo. De ahí que mi urbi et orbi, al comenzar el año, esté cargado de cruces y ceros. Sí, besos y abrazos, muchos, para familia, amigos, conocidos, desconocidos… Besos y abrazos  para los que sufren, para los que gozan, para pequeños y mayores, para pobres y ricos… Besos y abrazos, sinceros, para toda la gente del mundo, mundo necesitado de abrazos que transmitan calor, proximidad, vida… Besos y abrazos que nos dejan frente al otro con la realidad que somos, con lo esencial, con lo único que de verdad vale y que, a veces, guardamos para ocasiones que nunca llegan.. El amor es un pase juntos en el espacio y en el tiempo.  Efectivamente, yo así lo entiendo, y en este  bello pero muy breve tiempo que dura el paseo, el amor crecerá con la aproximación y el tiempo que decidamos salir de nuestra concha y caminar juntos. Una amiga Beatriz, me felicitaba con un sabio relato en el que concluía Sólo la amistad me hace saber que vengo del encuentro con los otros y las otras y camino hacia el encuentro con los otros y las otras, porque tal vez el ser humano sea sólo una búsqueda de encuentro. Parafraseándola en este día, yo digo: Tal vez el ser humano tan sólo sea una búsqueda de amor, porque a mí me hace  sentir y conocer que vengo del amor con los otros y camino hacia al amor con los otros.