TASAR A LOS HIJOS
Siempre se ha dicho que los hijos nacen con un pan debajo del brazo pero, visto lo visto, lo escuchado y leído en estos días, lo que traen al mundo los niños hoy es un cheque al portador que tan sólo aterrizar en la vida entregan, con urgencia, a sus progenitores y que deberán abonar, en el primer año de vida, por valor de 6.000 Euros, cantidad que se irá incrementando con el paso de los años. O sea, que uno puede llegar a ser rico, ahorrándose los hijos. Y yo me pregunto: Pero, ¿qué es barato en estos tiempos? ¿Acaso no gastamos una pasta en electrodomésticos, coches, pisos, artilugios de todo tipo, etc.? Y no digamos en vacaciones, seguros, reparaciones…Sí, porque ante tal cúmulo de tecnologías los técnicos proliferan y, ¡vaya precios que se gastan! Los hijos, creo yo, no son mucho más caros que lo han sido en otros tiempos. Sucede que hoy por hoy, los padres los rodean de tal suma de necesidades que pasan desde ponerles en la mano la carta en los restaurantes cuando aún no saben leer, hasta proveerlos de todo tipo de lujos innecesarios. En mis tiempos de niña había chocolate bueno y chocolate malo y cada familia, a la hora de comprarlo, se atenía a su economía. Hoy todos queremos el mejor. Miles de sacrificios recuerdo de mis padres y lo tuvimos todo: alimento, vestidos, estudios, etc. Jamás los oí tasar el valor económico de un hijo, y es que las personas no tienen precio; tienen dignidad. Sugiero a la Ceaccu, que también se haga un estudio acerca de qué pagamos a técnicos, por seguir con el ejemplo, por un simple desplazamiento, más horas de trabajo, más IVA porque siento horror al pensar en tanta gente que depende de una mísera pensión y que imagino impotente ante precios tan libres y desproporcionados. Mucho tienen que hacer los padres para compensar el hecho de tener hijos. Nietzsche. No pongamos precio, pues, a lo que no tiene, digo yo.