TODOS CHAMUSCADOS
“¡No tene pilas; no funsona!”.-exclamó mi nieto de año y medio, tras teclear un móvil desechadO-. “Educad al niño y no tendréis que castigar al hombre" Gran premisa que a todos se nos ha ido de las manos. No hemos funcionado a tiempo, no nos hemos puesto las pilas para educar, y ahora se nos ocurre buscar culpables para castigar, Estos días el tema de la violencia en las aulas se expande cargado de matices y hasta con nombre propio: Síndrome del quemado Pero a poco que reflexionemos caeremos en la cuenta de que todos estamos chamuscados, cabreados, hastiados, y nos hemos convertido en generadores de violencia que trasmitimos a los niños, protagonistas licenciosos de la actualidad. Violencia en la familia, en los Medios de Comunicación, en la calle, en la política, en los juegos, violencia sí, en las aulas. Se vulgarizan coletillas, y con ellas nos justificamos, como que los niños hoy saben menos que los de ayer, que no se practica la cultura del esfuerzo, etc. Nostalgias comparativas del pasado en las que se olvida que hoy todos tenemos lavadoras, lavavajillas, etc. Son los medios, los métodos los que deben adaptarse a los tiempos, porque los fines siguen siendo los mismos: ropa limpia, vajilla reluciente. ¿Dónde van los alumnos doblados de libros que no comprenden ni les interesan? ¿Dónde con las clásicas tareas que les roban el tiempo de juego? Las cosas van cambiando, sí, pero se perdió el momento de funcionar, cuando los padres entendieron que llegarían más lejos con la cultura de la denuncia, y se perdió cuando el magisterio no se anticipó al presente de hoy con una necesaria preparación Se perdió el momento cuando todos ignoramos que la escuela es un decorado artificial para la convivencia y los conflictos son normales. Todos olemos a chamusquina y es por eso que precisamos un buen baño de realismo y empezar a funcionar de verdad.