Mujer y progreso

Hace unos meses me fue publicado un trabajo --Guía Praxis -- sobre coeducación como valor a promover desde la realidad y actualidad. Mucho tuve que investigar para lograr una documentación fundamentada en hechos verificables a través de la historia y hasta nuestros días, concluyendo que en España la situación de la mujer ha cambiado, pasando de la absoluta desigualdad hasta la casi plena equiparación. Y ha sido la mujer la que, con esfuerzo y reivindicaciones constantes ha tenido un papel relevante en este aspecto, aunque quede camino por recorrer. Se celebran en nuestra ciudad, y en estos días, unas Jornadas sobre salud mental en mujeres docentes , y en ellas mi ponencia versará sobre Perfil y superación de la mujer, hoy . Y es que, como mujer de sueños que soy, me emociona comprobar cómo al fin el mundo está empezando a entender que no hay mejor política, ni más eficaz para promover el desarrollo, la salud y resolución de conflictos que el progreso de las mujeres, pero si bien esto puede sonar a una generalización llamada a quedar perdida en divinas palabras, mi visión de la mujer hoy es ante todo individual. Y con esto quiero decir que la mujer, desde su profesión, nivel, etc., debe ser el más bello paisaje por el que pueda discurrir la mirada de una sociedad cargada de injusticias, desigualdades, absurdas modas, etc. No, no se trata de una expresión metafórica sino de una gran realidad que tiene nombre propio: superación, valor que motiva a la persona a perfeccionarse en lo humano, espiritual y profesional venciendo obstáculos, desarrollando capacidades. Y si bien la superación no tiene sexo, la mujer, históricamente, estaba predestinada a la ignorancia. Pero el papel de las mujeres en el progreso es tan necesario e importante que sin tratar de imitar al hombre, debería desarrollar sus capacidades sin caer jamás en brazos del desaliento.